¿Aumenta la espera el valor de lo esperado? Si así es, ¿por qué no disfrutar la espera?
Quiero confesarles que escribo estas líneas buscando que al hacerlo calen en mí corazón, más que como alguien que sepa algo sobre la espera. Me encantaría al final de las mismas poder escribir con alegría que las mismas han producido un cambio en mi perspectiva sobre la espera.
Gracias a mi maestra de primer grado de escuela, siempre he tenido la convicción de que querer es poder. Eso caló muy fuerte en mi y me dió una perspectiva errónea sobre la vida, porque simplemente todo lo que he querido lo he conseguido, sin preguntarme si eso que he alcanzado era lo correcto, lo mejor, o lo más importante, el plan de Dios en mi vida.
Ya podrán imaginarse cómo al aceptar a Jesús en mi corazón y tomarlo en cuenta para mi vida la perspectiva a cambiado y existe un choque fuertísimo con respecto a lo que en 26 años de vida había hecho. Hoy en vez de tomar en mis fuerzas lo que quiero, sin importar lo que todo el mundo opine de aquello, ahora espero.
Por todo lo anterior últimamente he estado divagando en el dilema sobre la espera y el valor de la misma. Desde siempre (aunque se que soy una persona bastante desesperada) he creído que la espera aumenta el valor de aquello por lo que se espera. Pero, ¿Realmente la espera aumenta el valor de aquello por lo que se espera? Me gusta creer que sí, (aunque lo único por lo que he esperado en mi vida ha sido por la entrega de un carro que me encantaba) que aumenta muchísimo, simplemente por el hecho de estar esperando por algo que el creador del mundo tiene planeado para mi. Porque él me prometió que cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.(1 corintios 2:9)
Ahora lo interesante es cuando lo que se espera no se tiene claro cuando llegue ni que será o cómo vendrá. ¿Cómo descansar en ese tipo de espera? La única forma de descansar en esa espera es con Fe. Me gusta la definición de fe como la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve(Hebreos 11:1). Que increíble sería tener ese nivel Fe, sería tan fácil vivir en reposo porque estarías convencido de que la promesa de lo que vas a recibir va a venir y no sólo va a venir sino que va a ser agradable y perfecto eso por lo que esperaste. El asunto es saber qué puedo esperar y entender que puedo tener la convicción de que lo voy a recibir más que por la promesa por aquél que me hace esa promesa.
¿Y por qué me afano entonces? Porque quiero hacer mi voluntad y la quiero ya. Dios me promete que todo lo hace hermoso en su tiempo(Eclesiastés 3:11) pero insisto en querer las cosas en mi tiempo sin entender que aquello por lo que estoy luchando en el largo plazo va a ser malo para mi vida, simplemente porque no es el plan de Dios. Me cuesta entender que así como el cielo es más alto que la tierra así son los planes y pensamientos de Dios más grandes que los míos(Isaías 55:9). Me cuesta creerme el amor de Dios y entender que el me ama como a un hijo y que quiere lo mejor para mí(Mateo 7:9-11). Me cuesta creer que sus pensamientos acerca de mí, son pensamientos de paz, y no de mal, para darme el fin que espero(Jeremías 29:11). Me cuesta creer que el concederá las peticiones de mi corazón. (Salmos 37:4)
En fin, me afano debido a que no medito en estas promesas que Dios me ha hecho. Volviendo al principio, me alegra mucho contarles que sólo por escribir estas palabras, por recordar estas promesas, por meditar en su palabra veo el cambio en mi corazón. (otra promesa contestada, Salmos 1:2-3) Espero que estas palabras puedan hacer algo en el corazón de alguno que haya tomado el tiempo de leerlas.