martes, 2 de enero de 2018

Y si resulta ser mentira, ¿qué perderías?

Esta es una carta escrita a una persona que amo muchísimo esta navidad. Dudé en compartirla inicialmente por lo personal y luego por lo larga. En un mundo tan triste, en el que a través de 140 caracteres queremos entender todo, me pareció poco probable que alguno terminara de leerla. Pero al final recapacité y me acordé de que no escribo para que la gente lo lea, sino para mi.

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Sé que muchas veces no hablamos lo suficiente, sin duda lo hacemos mucho menos de lo que quisiéramos. Sé que somos iguales hasta en la terquedad, sé que nos admiramos y respetamos profundamente, sé que nos cuesta expresar muchas veces lo que sentimos, sé que somos de pocas palabras pero ideas profundas y sé que aunque lo mostremos poco nos amamos mucho.

Entendiendo todo esto sé que lo que desde hace tres años quiero contarte no puedo hacerlo en una mesa, sino a través de un texto. Y aunque digas o pienses que es una estupidez, sé que es de los labios para afuera, en el fondo del corazón sabes que es más profundo, sabes que el cambio que hubo y hay en mí no es superficial, sabes que es más de lo que puedes incluso alcanzar a ver.

Creo que es necesario que entiendas la razón de querer explicarte, contarte, compartirte con tanta insistencia lo que me pasó. Quiero hacerlo porque cuando algo bueno nos pasa lo primero que buscamos es compartirlo con las personas que amamos para que se alegren con nosotros de nuestros éxitos. Como siempre me lo has dicho, casi nadie se alegra de que nos vaya bien, pero esos pocos que sí, más que alegrarse se gozan cuando algo bueno ocurre.

Si me emociona contarte una nueva oportunidad laboral, un ascenso, un logro, etc, ¿cómo no voy a querer contarte y explicarte la razón del gozo y la plenitud en mi vida?  ¿Cómo no voy a querer compartir con vos la razón de mi paz, la razón de mi libertad? No hay forma de no querer hacerlo, sería egoísta y absurdo de mi parte amándote tanto no querer hacerlo. Y más aún si estoy convencido de la existencia de una eternidad y dos posibles destinos dependiendo de una decisión, ¿cómo no voy a añorar con todas las fuerzas de mi corazón que estés eternamente conmigo para compartir el tiempo que muchas veces no tuvimos en esta estancia temporal y que tanto he añorado?

Lo que anhelo contarte no es nada complejo, es muy sencillo, es más, es demasiado simple y creo que es por eso que a personas como nosotros nos cuesta tanto aceptar algo tan simple. Por eso quiero que veas lo que quiero explicarte como si fuera un negocio, ya que al final de cuentas es eso, un simple negocio. Quiero que vayas pensando los pros y los contras del negocio, lo que tienes por perder o lo que tienes por ganar, los riesgos de tomarlo o los riesgos de dejarlo ir. Yo al final lo entendí como un negocio y eso fue suficiente.

El negocio es ridículamente simple, hay que aceptar una propuesta en tu corazón, poner dos insumos y recibir los beneficios. Los insumos son muy sencillos, los pecados y el arrepentimiento, no necesitas ir a hacer obras, no necesitas prometer cambiar nada, no necesitas hacer nada. Sólo poner tus pecados ante Dios y tener un arrepentimiento genuino de esos mismos.

La propuesta que hay que aceptar en el corazón es también muy simple, Dios no busca que nos compliquemos mucho, nosotros somos los que le damos vuelta a todo más de lo necesario. 

Hay que reconocer ante Dios, que has pecado, lo cual es fácil creo, no somos perfectos.  “Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23”

Segundo, que estos pecados no te permiten tener una relación con Dios ya que la paga del pecado es muerte (separación de Dios) y ese pago lo tiene que hacer alguien. “Porque la paga del pecado es muerte. Romanos 6:23” Dios es un juez justo y si dice que alguien tiene que pagar alguien tiene que pagar. En este punto hay una excelente noticia, ya vino uno al mundo a pagar por tus pecados pasados, presentes y futuros hace poco más de 2000 años. “Al que no conoció pecado por nosotros Dios lo hizo pecado, para que nosotros quedáramos justificados ante Dios. 1 Corintios 5:21” Ahora hay dos opciones, pagas vos por tus pecados en el infierno eternamente o aceptas ese pago que ya se hizo por tus pecados. 

Cuarto, que no hay nada más que puedas hacer para pasar la eternidad en el cielo. “Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es un don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9” 

Finalmente el quinto punto, invitarlo a entrar a tu corazón a través de una oración (forma en la que hablamos con Dios). “He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi vos y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. Apocalipsis 3:20”

Los beneficios del negocio son muchos, el más importante, aunque no lo podamos cuantificar y por lo tanto nos cueste apreciarlo muchas veces es que vamos a tener vida eterna en el cielo y no en el infierno. ¿Te imaginas que a luz de la eternidad esta estancia temporal tiende a cero? Luego, en la vida actual, Dios promete una paz que sobrepasa todo entendimiento, promete tratarte como a un hijo (porque te convertís en hijo en el momento que lo invitas al corazón), promete misericordia (no recibir el fruto de nuestros actos), promete darte victoria y liberarte de cualquier cosa de la que seas esclavo, promete hacerte un hombre libre, promete alrededor de 34mil cosas entre las dos tapas del libro que acompaña esta carta.

¿Y qué tienes que hacer? Simplemente creer y hacer una oración. Así es nada más, no tienes que determinarte a cambiar, a hacer obras, no tienes que hacer absolutamente nada, solamente creer.

El 25 de octubre del 2014 después de dos días y muchas horas de preguntas, de mucho argumentar, de cuestionar cosas vanas e irrelevantes, de simplemente perder el tiempo, me di cuenta de que era algo extremadamente simple, que no tenía nada que perder. Si el negocio o lo que me estaban explicando era verdad, que si era necesario, no perdía nada creyendo en el corazón la propuesta y haciendo una oración para aceptar la misma. Y aparte que si el negocio era mentira nada iba a cambiar, entonces me dije: ¿cuál es el miedo?. 

Si resulta ser mentira, ¿qué perderías?

Te invito a que analices la propuesta. ¿A qué le temes? Y si le temes a algo, entonces de cierta forma estás aceptando que la propuesta es cierta. Y si la propuesta es cierta ¿estás seguro de afrontar las consecuencias de no aceptar el negocio?

No hay nada que temer, no hay reglas, no hay esfuerzo humano que valga, no es en tus fuerzas, no importa el pasado, no importa lo que hayas hecho. La religión es la que te dice que hacer, Dios te dice hoy, no quiero que hagas nada, quiero que descanses en mi amor y mi poder. Y como ya te mencioné, si todo es mentira, adivina que, ¡no va a pasar nada! Si has probado con miles de cosas, si tienes mil teorías en tu cabeza, ¿por qué no probar con una más, que te ofrece absolutamente todo a cambio de tus pecados?

Si decides probar es muy simple, sólo tienes que orar y decirle a Dios que aceptas el trato que Él te propone, si quieres puedes hacerlo en tus palabras, puedes pedirme que te guíe para que oremos juntos o puedes simplemente leer esta oración. En cualquiera de los casos, repetir por repetir no hace absolutamente nada (ya lo hemos intentado por muchos años y sabemos que no pasa nada), Dios ve tu corazón como un libro abierto, así que tiene que ser de todo corazón, no tienes nada que perder.

Oración,

“Señor Jesús, tú eres Dios y lo sabes todo, lo que he hecho, mi maldad, mis pecados, aún aquellos que me son ocultos y se ejecutan en lo profundo de mi corazón, conoces todos los detalles y lo has visto todo, estoy arrepentido. Te pido me perdones como entendí hoy, que borres mis rebeliones, que no te acuerdes de ellas jamás como tú lo prometiste. Acepto el pago que tú mismo hiciste en la cruz hace más de 2000 años cargando todos mis pecados, toda mi maldad cargando todo mi dolor y el castigo que yo merecía. Te ruego entra a mi corazón como prometes, transforma mi vida, transforma todo lo que tú quieras, quiero que seas no sólo mi salvador sino también mi señor. Regálame esa paz que prometes, permíteme verte real en mi vida de ahora en adelante, permíteme ver tu poder en mi vida.
Todo esto te lo quiero pedir y agradecer en el nombre de Jesús, Amén.”

Si hiciste la oración (no me tienes que contar que la hiciste o no), pues es tiempo de probar si el negocio era cierto. Primero, ya lo que impedía que tuvieras comunicación con Dios (el pecado), fue pagado y aceptado en el sacrificio de la cruz. Así que te recomiendo que hables todos los días con Dios, dile lo que quieras, pídele ayuda, cuéntale tus problemas, etc.

Segundo lee la Biblia todos los días, ¿hemos leído tanta basura y no leemos EL libro que narra la historia del hombre que cambió la humanidad a tal punto que existe un antes de Él (a.C.) y un después de Él (d.C.)? El nuevo ser que nació en tu corazón se alimenta de la biblia, así que, que tanto poder le das a este ser es que tanto leas, recuerda que lo que está escrito no es para que lo hagas, porque si lo intentas te vas a frustrar cuando no lo logres, es para que le pidas a Dios que lo haga en vos. Yo me leería un proverbio al día y empezaría por el nuevo testamento, recuerda que no hay reglas, has lo que bien te parezca, investiga, pregunta, lee, o no hagas nada.

Finalmente, háblale a otros de lo que hiciste, vas a ver que conforme veas el cambio que va a ocurrir en tu vida es algo inevitable, es como cuando uno compra algo buenísimo y quiere convencer a todos de que es lo mejor, así te va a suceder. Eso fue lo que me pasó a mí y es la razón de esta carta. Si lo hago con extraños, ¿cómo no hacerlo con vos, a quien tanto amo?


Te amo, feliz navidad (atrasada un par de días :o). 
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PD: Si alguno quiere hablar lo que explica esta carta, me sigue gustando tomar café, así que cuando quieran. 

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